observatorio condesa

observatorio

Intervención_Concurso_Liga 20
Colaboración_ Antonio Espinoza
Cdmx, 2015 15.5 m2

Los sabios se formaron a partir de la observación de su espacio. Conforme se fue transformando este paisaje, aquellos dejaron estas tierras y estas aguas. Se escondieron en los bosques, en las selvas y los mares, donde rodeados de animales, plantas y estrellas hablaban del tiempo, del espacio y de nuestra corta y humilde existencia. Quedan pocos hombres sabios, pues son pocos los observadores, los exploradores de la realidad.

Liga sucede en dos lugares; en una planta baja de 16 metros cuadrados contenidos por muros y un techo, y en el último piso, contenido por una atmósfera invisible, un espacio inmensurable; la bóveda estelar.

Proponemos un observatorio desde la planta baja. Una cámara que contenga el paisaje; las montañas, el cielo, una ciudad. El amanecer y el atardecer proyectados en un espacio diminuto de tabique. Una bóveda que se refleja en sí misma a través de un piso de agua, formando así una esfera. Una condensación de lo terrenal. Un momento de contemplación.

Porque observar es ver imaginando, es tratar de entenderlo, describirlo, re-presentarlo, proyectarlo. Es contemplarnos a partir de lo que podemos ver. Involucrarnos en el entorno e involucrar el entorno a nosotros. Dimensionarnos en el espacio metafísico.

Hoy queda poco tiempo y poco espacio para observar. Cada segundo está saturado de imágenes, de símbolos vacuos. Con cada segundo, cada imagen, cada producto, buscamos saciar lo que sólo se expresa como ansiedad. No queda tiempo para simplemente estar.

Pues para crecer hay que indagar hasta el fondo de la observación, es decir, del cuestionamiento, y que a partir de lo observado construyamos respuestas lógicas, éticas, críticas, naturalmente bellas.

Para hablar de arquitectura, antes debemos de entender dónde estamos parados. Reconocer nuestra insignificancia en el espacio y en el tiempo en el universo. Desde ahí comenzar a hacer arquitectura con compromiso y humildad. Mientras existamos, que la arquitectura sea la mejor herramienta para entender que el trayecto de nuestros pasos será finito, pero no el trazo de nuestra observación imaginativa, que atraviesa las paredes físicas para vislumbrar nuevos ciclos.